La segunda jornada del Buenos Aires Fashion Week fue abierta por la presentación de Emilse Benítez. La puesta tiene reminiscencias étnicas de pueblos antiguos, pieles, cueros, recortes, tachas, tiras. El negro es el protagonista. Las pieles oscuras pero también en tonalidades naturales hacen las veces de accesorio y abrigo. Casacas de corte futurista asaltan la pasada, con cortes amplios y puños marcados y cuellos polera. Chupines negros con zapatos de amplia suelas, unisex.

Casacas femeninas con mangas en piel, musculosas engomadas para ellos. Por momentos “Mad Max” se cuela en la inspiración de la diseñadora, y nos presenta guerreras exquisitas, con pecheras en piel con prominentes hombros en triángulo invertido, con faldas en cuero y tachas en natural unida por multitiras que dejan ver mucha piel.

Lo rústico y primitivo se combina con lo futurista y nos da un aire de atemporalidad. Un vestido te hilos tejidos como una cota de malla coronado por hombreras de piel, dejan ver la transparencia de la figura femenina.

Las gasas en negro también están presente en este caso, afirmando que se mantendrán como tendencia pese al frío.

Overoles para ellos y ponchos engomados con cuello tortuga, siempre en negro. La construcción de apliques y accesorios ornamentales en dorado oro blanco realzan el valor estético creativo.

Una versión masculina de piloto con cortes en transparencia nos da una idea de la ambivalencia que las tendencias auguran para la construcción de la indumentaria sin encasillamientos de géneros.

El cierre a cargo de una pareja en total blanco para marcar contraste con toda la muestra en “dark”,  nos dan una versión nupcial donde la transparencia, se mezcla con los apliques de piel y los toques futuristas como el tocado de la modelo que nos remite directamente a la estética del film “Metrópolis”. Aplausos para Emilse. Una puesta maravillosa en armonía e inspiración.

Maison Nómade

El oro amarillo brillante en croco, es el contraste en accesorios y prendas sobre la base de conjuntos oscuros en negro, grises y huesos.

El trabajo de texturas y tratamiento de materia prima conjuga desde telas de algodón, hasta engomados y plastificados en grises metalizados.

Pilotos amplios con cortes en cintura y voluminosidad, los monos y capas en colores tierra, la reinterpretación de la clásica estética de la campera universitaria, todo puesto al servicio de la comodidad de quien lleva la prenda.

Una puesta que no escatima en comodidad, amplitud y equilibrio estético, sin que la propuesta deje de ser una alternativa ponible en el diario

Alló Martinez

Blanco. La total presencia de la luz contrasta con las propuestas pasadas de las otras marcas. Camisas amplias y de corte clásico con palazos renuevan con algún accesorio en piel el look “masculine” para ellas.

Trajes completamente blancos, con pilotos de cortes casi recto, y pantalones Oxford rescatan una visión muy de tapa de los ‘80s.

Las telas gamuzadas con mangas en trapecio, cuellos pollerón, y la repetición del Oxford, afirman una tendencia marcada.

Las casacas lánguidas de tejido industrial, los sacones en piel, los tejidos en puntos gruesos para vestidos a la altura del tobillo, y la presencia constante del ambo reinterpretado para la mujer, con la definición de su silueta marcada, pero con amplitud y comodidad al diseño del pantalón.

Una construcción equilibrada, armónica en las molduras, y ponible para la mujer que transita la vida de la ciudad con el balance de la energía de lo femenino y masculino, cómo si eso pudiese ser definido o convenido. Algún escocés en marrones tierra y bandoleras-cinturón de croco en diferentes tonos a la cintura y las revalorizadas riñoneras completan el concepto.

Los tacos bajos y el calzado cómodo y neutro pero femenino son la plataforma para delinear el outfit de esta propuesta. Transparencias, botas de caña alta, flecos en accesorios y capas en vestidos cortos, túnicas de escotes profusos, y sedas delicadas, marcan el corolario de esta pasada.

Zito

La propuesta esta vez, es de líneas básicas, definidas, rectas y estilizadas. Siguiendo las tendencias de la temporada, los ambos clásicos redefinen el outfit de la mujer. Los sacos sin botones y con cortes de molduras tipo sastre, y pantalones entallados pero Oxford al final preludian la presentación en una paleta de colores claros, donde el blanco y los marfiles, y naturales, abundan. El contraste lo marcan los abrigos de grandes solapas, en gris y de líneas rectas, y austeras. Los conjuntos de polerones y faldas amplias rematados en abrigos de sacones con guantes dan una idea de la estética propuesta.

Los zapatos bajos muy masculinos en color suela son el toque del color de cada conjunto. Abrigos y sacones en camel, ponchos y chalecones con enormes cuellos solapa en el mismo color.

La mujer que trabaja pero que no pierde el estilo es la inspiración de sus diseños.

Una remozada reinterpretación del estilo “Audrey”, con adherentes en tonos marrones, ponen en vidriera un clásico de los 40’ 50’, con clásicas media mangas en hombros, y guantes de cuero, que pueden ser cortos o de los largos iconizados  por Rita Hayworth.

La impronta de la alta costura, del refinamiento y de las líneas simples pero elegantes, están presentes garantizando distinción sin estridencias ni sobresaltos.

Ya al final de la pasada, las telas más blandas, las gasas y transparencias, se hacen presente, siempre en colores oscuros, en voluminosas terminaciones de faldas de vuelo. Los escotes en U, ornamentado apenas por austera pedrería, enmarcan las sugerencias para las propuestas de noche. Manteniendo las siluetas al cuerpo y ultra largos, los pequeños grandes detalles en transparencias en profundos escotes, cortes a la pierna, y un reinterpretado look diva de los 50 completamente remozado y puesto al servicio del presente, sin estridencias, con un perfecto y equilibrado buen gusto, incluso al recurrir a las telas satinadas y sedas brillantes. Es aquí donde se toman la licencia para los colorados brillantes de sedas satinadas, en escotes “halter”, “barco”, y asimétricos que pusieron fin a su propuesta.

Buen gusto, enfocado, equilibrado, sobrio, pero de gran altura estética.

 

Nous Etudions

La funcionalidad y el minimalismo de la mano de Romina Cardillo, nos plantean que lo estético y bello no debe significar un esfuerzo a la hora de llevarlo.

El concepto de la comodidad es tendencia en esta edición del BAF, donde se privilegia la utilidad, el propósito de la prenda por sobre la extravagancia y la incomodidad, que a veces perseguir la vanguardia de los dictados de la moda supone.

La creatividad está a la orden del día, y la profusión de cortes, con telas estampadas y plastificados, imponen alternativas no convencionales, minimalistas y puros.

Una versión del “Oxford” diferente a otras propuestas que hemos visto, se ajusta en la ante pierna y se vuelve amplio en la botamanga, más como las reversiones de principios del 2000 que como el original de los ‘70s. Cuellos polera y halter se mezclan para hacer de simples casacas al cuerpo, piezas que componen un todo. Profusión de volados en tiras, recortes, mangas adaptadas a un solo brazo, overoles y ambos tipo kimonos de artes marciales en gris unisex, con prendeduras en cinturones de fajas plastificadas y anchas. El amarillo luminoso se repite y reaparece en esta propuesta también, incluso en los zapatos de caña corta y taco en los pies de las modelos.

Los aires de Oriente se materializan en un kimono de líneas rectas en rojo bermellón y de mangas asimétricas.

A partir de este surgen las combinaciones con telas negras plastificadas de rojos y negros, en ponchos con cierres, palazos, pilotos, poleras al cuerpo y pantalones slim fit plastificados en negro.

La inspiración de la marca da cierre a su presentación con un festivo holi fest que nos vuelve a llevar a Oriente, sin dudas de mucha influencia creativa en su diseñadora.

Gentileza: Mauro Bernardi Fotografía