Las tendencias en moda para esta nueva temporada presentes en la muestra  más convocante de Buenos Aires

Esta semana dio paso a la emblemática muestra  de colecciones de diseño en Baires. Como todas las temporadas  el Buenos Aires Fashion Week, se hace eco de las tendencias del mundo y las replica en las ópticas personales  de cada creativo.

La moda cuenta mucho acerca de las personas, no solo es una actitud snob acerca de la estética superficial, si no sobre sus implicancias sociales, y el humor de la gente que porta una prenda. En un contexto difícil para emprender, los diseñadores locales están haciendo un gran esfuerzo por resistir las dificultades de inversión y las posibilidades de proyectarse con miras al futuro. La calidad de las telas, manufactura y procesos de confección tienen altos costos y la falta de financiación impacta altamente en el resultado final, es por eso que el esfuerzo creativo vale doble y que la inspiración por sobre el humor gris se vuelve paleta de colores para innovar y mantener la mirada puesta en un futuro en el que pareciera haber apoyo oficial. Pareciera revivir la muestra externa de stands y propuestas de marcas, con alternativas atractivas para los visitantes de la muestra ferial.

Los desfiles son un show aparte, y la convocatoria de la societé afín otro. El hecho creativo no deja de ser el protagonista, y quienes somos testigos de la producción genuina, valoramos en más esto.

Colores y texturas suaves, pasteles, y sedas estampadas, telas livianas mixturadas con sacos de matelasé, comodidad, y sensualidad a la orden del día.

El rosa pastel es el color indiscutido y se mezcla con marrones, violetas y negros. La policromía es discordante muchas veces, y retrata una artística donde la geometría atiende a combinaciones de colores corales, naranjas, rojos y  marrones.  Mariana Dappiano en la jornada del jueves, Vanesa Krongold  en el día 1, van por esta paleta cromática. En el segundo caso como en la propuesta de UADE PRISMA,  lo urbano viene a complementar las prendas de moldearía.

Matías Hidalgo sigue la línea incorporando colores más brillantes, como el verde-la vedette de la temporada- en todos sus tonos, los turquesas, cobres y rojos profundos, en una paleta vitreaux, casi cubista y pictográfica, donde las líneas, rayas geométricas son asombrosas muestras de arte, casi telas que bien podrían ser un lienzo de tela colgada en un museo de arte contemporáneo.

 

Las telas sobreimpresas y estampadas son la protagonista en tendencias.

Las medias y socks ¾  deportivas se imponen a toda hora y son el complemento para definir líneas urbanas y ultra ponibles, lo que en otro momento hubiese sido inimaginable, hoy sigue lo que es furor natural en las calles de Europa.

El dorado y el denim siguen marcando tendencia y siendo protagonistas cada vez con mayor presencia protagónica.

La tendencia a la apertura de colores se repite en “Speranza”, la marca que Sofía Speranza, sube a la pasarela de la cuarta jornada del BAF, y deconstruye el camino de lo correcto, y de lo aconsejable, animándose a más, rompiendo el molde de lo clásico, buscando en la irreverencia del color encontrar un poco de esperanza en lo que nos ofrece la vida. Un verdadero placer a los ojos esta colección que hace del recurso que se tiene disponible un verdadero hecho creativo. Celebramos la mezcla del cuero en pantalones con casacas de hombros prominentes, el fuxia y el negro puesto al servicio de la diversión, los turquesas y los dorados, la sensualidad urbana vestida de matelasé y denim, en faldas cortas sobre la rodilla, chaquetas cruzadas, y universitarias ajustadas para ellas y ultra amplias para ellos, overoles y leggins, siguiendo la geometría que mencionamos y la inspiración esperanzadora de que hay vida detrás de los grises de la muerte, toda una declaración de principios estéticos al inspirarse en los relieves escultóricos del Cementerio de Recoleta en sus estampes y cruces en matelasé.  La casaca universitaria en matelasé dorado para hombres, merece un  resaltado aparte. Los plastificados, las sedas estampadas con ángeles y vitreaux, y la inscripción RIP, hacen de esta muestra que bien podría ser kitsch, un logrado e inspirador trabajo personal, que acompañado de “personal Jesus” de Depeche, cobra dimensión y originalidad.   Gracias Sofía!

Si hablamos de irreverencia, Mila Kartei lleva la puntera por la puesta en escena. Su propuesta sigue la tendencia, mezclando el denim, con estampes, y color. Rojo y azul eléctrico, lavandas, y blancos –negros, al servicio de una estética que mezcla accesorios de aviación con inspiración mediterránea y reza estampes alusivos a Cuba, como un homenaje a la reciente visita de Chanel al país del Caribe y a su propuesta  estética.

House of Colors hace de la mixtura una fina propuesta de texturas. Los plateados y las transparencias bordadas de la mano de prendas de uso urbano, dan un aire a los 80s innegable.

Holi, la marca de Dolores Barreiro, es una profunda escalada de colores así como los diseñadores que la anteceden en la reseña, pero sus cobres, naranjas, ocres, son una lograda propuesta de la que se serviría Erika Badu especialmente por los accesorios turbantes de la colección. Búlgaros, lanas, colores, amplitud, monos, casacas, pañuelos, gasas, floreados, accesorios hindúes y folk hipercoloridos, animal print combinado con violetas y lanares, shorts, y vestidos de mangas solero, volados, turquesas y comodidad, hacen de Holi un verdadero festival del color.

Las Pepas renueva el placard con flores y cueros. Faldas cortas, chaquetas ceñidas, por momentos “sixties”,  por la propuesta en accesorios de anteojos de sol de marco grande y pañuelo al cuello.

Rojos, camel, amarillos y naranjas cobre, verdes y plateados son parte del universo primaveral de la marca.

Garcón García, otrora muy colorido, esta vez no sigue la tendencia urbana y para esta temporada cálida ofrece colores claros, y sobriedad, grises y naturales, blancos y lavandas. Influencia italiana, medias 3 cuartos, jean y joggers, fundiendo sacos formales con looks deportivos y urbanos, chaquetas universitarias, estampes con el clásico doggie, negros y blancos en sacos y trenchs, y estampes camuflados en tonos sobrios.

 

La sobriedad se viste de pret a porter en las líneas clásicas de Graciela Zito con sus propuestas pasteles, blancos, grises y el infaltable negro, en pantalones amplios, sacones de mangas amplias, camisolas con cinturón en la cintura, los naturales y negros en mix, las gasas transparentes bordadas, los sutiles brillantes metalizados, tajos profundos, hombros descubiertos  y una mirada que tiene inspiración en la alta costura.

María Vázquez. Los naranjas y corales en sedas naturales, vestidos y monos ultra amplios de mangas acampanadas y cortes clásicos, de grandes escotes, espaldas, y mangas profundas, estampes engomados y apliques de flores enormes sobre transparencias de red,  hombros descubiertos y vestidos por encima de la rodilla en opciones de negros y naturales, tienen su corolario en los negros transparentes con engomados dorados metálicos con estampes de alas. Que logran su máxima expresión en  una versión escultural de un vestido cuyo cuello hace un revés de terminación alado en dorado y negro que es casi indescriptible.

IMG_4979 Mauro Bernardi Fotograf+¡as _

Kalu Gryb expones sus lánguidos grises de moldería, con cortes asimétricos que propician la comodidad,  por sobre la estética de impacto. Túnicas, casi grecorromanas con cinturones en cuero camel, sobre naturales, lavandas y grises, son el corolario de las opciones que siguen los lineamientos clásicos.

Abre Indumento, con una clarificadora colección casi orientalista, nos aporta sobriedad sin caer en la obviedad, comodidad puesta al servicio de la estética y la modernidad. Una propuesta casi futurista y atemporal sin ser pretensiosa ni descontextualizada, con un acabado uso de recursos autóctonos y materia prima local. Hace de la superposición, de los marrones, grises y negros, una alternativa saludable y nada obvia para la temporada estival.

Vicky Otero, rescata la moldería clásica y la pone al servicio de la moderna comodidad urbana, regalándonos un producto final de altísimo equilibrio estético. Donde los preconceptos de vestuario en función del género se abre camino hacia un futuro integrado en armonía. Desde los neutros hasta los rojos y los verdes, las cinturas y los hombros, con particulares cortes hacen de la prenda un sello personal, único y con toques románticos modernos.

Capítulo aparte merece la convocatoria y despliegue de Valdez, que ofrece dorados en sandalias y ballerinas de taco altísimo, con verdes esmeraldas y turquesas, floreados y croco reptil en un logrado producto de esmerado marketing.

Para finalizar Emilse Benítez muestra osadía refrescante en un simposio de sensualidad y estilismo, en un minimalismo oscuro y trepidante, donde nada queda a la imaginación y la piel es la protagonista y la tela el marco de una verdadera obra de arte. El sado erotismo se viste de cuero y espandex donde el negro es el color de base, solamente interrumpido por la monocromía del rojo y el azul excepcionales. Dominatrix y barbarellas, y charros centroamericanos parecieran definir el mundo que Emilse nos propone, rebelándose contra la comodidad de ir por el camino correcto, ofreciendo algo nuevo e irreverente a su estilo.

El cierre con Blackmamba rescata el espíritu rocker, callejero, y estilizado, donde amplios vestidos camel son usados con comodísimas zapatillas deportivas blancas. Comodidad urbana ante todo, y estética para autocomplacerse, nada de agradar a los demás. Negros, blancos y camuflados en verdes musgo, accesorios metálicos, y cueros, una estética pseudo punk, con profundas referencias a la rebeldía, a la provocación, y al llamado a ser diferentes. Los clásicos negros y rojos de la marca en una puesta en escena que nos invita a la pecaminosa caída en la tentación.

Una nueva edición  de esta muestra de la calidad de diseño local, recepcionando las tendencias del mundo y reinterpretadas para nosotros, al servicio de nuestros deseos de gustar, de gustarnos, de vestirnos y de cumplir con el hecho sociológico de cubrirnos, pero especialmente con belleza. Un placer para quienes amamos las cosas bellas.

Crónica: Franco Bernardi

Fotografía: Mauro Bernardi